Tipos de preguntas:
(A través de dudas preguntadas a través del email, os pongo las indicaciones a algunas de las preguntas: indicaciones a algunas preguntas)
¿Cómo pensaron la naturaleza los primeros filósofos (Tales, Anaxímenes y Anaximandro)?
¿Por qué eligieron un elemento común para explicar la realidad Tales, Anaxímenes y Anaximandro?
Explica la idea de Parménides "lo que es es y lo que no es no es" y cuáles son sus implicaciones a la hora de analizar la realidad.
¿Son necesarios los opuestos para poder pensar la realidad tal y como decía Heráclito?
¿Qué hace Empédocles para explicar la realidad?
Explica la idea de Anaxágoras de las semillas (homeomerías)
¿Cómo es posible llegar a la idea de átomo tal y como lo hizo Demócrito sin el uso de instrumentos como los actuales?
¿Cuáles pueden ser las consecuencias del relativismo de los sofistas?
¿Es posible que los seres humanos nos entendamos perfectamente? [Reflexiona a partir de la problemática planteada por el sofista Gorgias]
¿Sabe Sócrates lo que es la justicia?
¿Cómo se podría salir de la caverna? [Reflexiona a partir del mito de la caverna de Platón]
¿Es válida cualquier opinión? [Reflexiona a partir de los grados de conocimiento de Platón]
¿Por qué introduce Aristóteles el concepto de potencia para explicar el cambio?
¿Cuál es la finalidad del ser humano según Aristóteles y cómo se podría vivir una buena vida?
¿Por qué es necesario, como proponen los estoicos, aceptar los sucesos para la tranquilidad del espíritu?
¿Qué dificultades puede tener una vida como la que proponía Diógenes el cínico?
¿Cómo podemos ser felices buscando el placer tal y como proponía Epicuro?
¿Por qué la "suspensión del juicio"(como si) sobre la realidad te hace más práctico?
¿Cómo se podría saber qué necesidades son tales o son meras imposiciones sociales?
¿Está la fe por encima de la razón? [Reflexiona a partir del pensamiento de San Agustín]
¿Se puede llegar a los mismos conocimientos esenciales de manera autodidacta? [Reflexiona a partir de Ibn Tufail]
¿Cómo se puede razonar que el mundo sea a la vez creado y eterno?
¿Es posible la demostración racional de la existencia de Dios tal y como argumentaba Santo Tomás?
El mito de la caverna
I - Y a continuación -seguí-, compara con la siguiente escena el estado en que, con respecto a la educación o a la falta de ella, se halla nuestra naturaleza.
Imagina una especie de cavernosa vivienda subterránea provista de una larga entrada, abierta a la luz, que se extiende a lo ancho de toda la caverna, y unos hombres que están en ella desde niños, atados por las piernas y el cuello, de modo que tengan que estarse quietos y mirar únicamente hacia adelante, pues las ligaduras les impiden volver la cabeza; detrás de ellos, la luz de un fuego que arde algo lejos y en plano superior, y entre el fuego y los encadenados, un camino situado en alto, a lo largo del cual suponte que ha sido construido un tabiquillo parecido a las mamparas que se alzan entre los titiriteros y el público, por encima de las cuales exhiben aquellos sus maravillas.
- Ya lo veo-dijo.
- Pues bien, ve ahora, a lo largo de esa paredilla, unos hombres que transportan toda clase de objetos, cuya altura sobrepasa la de la pared, y estatuas de hombres o animales hechas de piedra y de madera y de toda clase de materias; entre estos portadores habrá, como es natural, unos que vayan hablando y otros que estén callados.
- ¡Qué extraña escena describes -dijo- y qué extraños prisioneros!
- Iguales que nosotros-dije-, porque en primer lugar, ¿crees que los que están así han visto otra cosa de sí mismos o de sus compañeros sino las sombras proyectadas por el fuego sobre la parte de la caverna que está frente a ellos?
- ¿Cómo--dijo-, si durante toda su vida han sido obligados a mantener inmóviles las cabezas?
- ¿Y de los objetos transportados? ¿No habrán visto lo mismo?
- ¿Qué otra cosa van a ver?
- Y si pudieran hablar los unos con los otros, ¿no piensas que creerían estar refiriéndose a aquellas sombras que veían pasar ante ellos?
- Forzosamente.
- ¿Y si la prisión tuviese un eco que viniera de la parte de enfrente? ¿Piensas que, cada vez que hablara alguno de los que pasaban, creerían ellos que lo que hablaba era otra cosa sino la sombra que veían pasar?
- No, ¡por Zeus!- dijo.
- Entonces no hay duda-dije yo-de que los tales no tendrán por real ninguna otra cosa más que las sombras de los objetos fabricados.
- Es enteramente forzoso-dijo.
- Examina, pues -dije-, qué pasaría si fueran liberados de sus cadenas y curados de su ignorancia, y si, conforme a naturaleza, les ocurriera lo siguiente. Cuando uno de ellos fuera desatado y obligado a levantarse súbitamente y a volver el cuello y a andar y a mirar a la luz, y cuando, al hacer todo esto, sintiera dolor y, por causa de las chiribitas, no fuera capaz de ver aquellos objetos cuyas sombras veía antes, ¿qué crees que contestaría si le dijera d alguien que antes no veía más que sombras inanes y que es ahora cuando, hallándose más cerca de la realidad y vuelto de cara a objetos más reales, goza de una visión más verdadera, y si fuera mostrándole los objetos que pasan y obligándole a contestar a sus preguntas acerca de qué es cada uno de ellos? ¿No crees que estaría perplejo y que lo que antes había contemplado le parecería más verdadero que lo que entonces se le mostraba?
- Mucho más-dijo.
II. -Y si se le obligara a fijar su vista en la luz misma, ¿no crees que le dolerían los ojos y que se escaparía, volviéndose hacia aquellos objetos que puede contemplar, y que consideraría qué éstos, son realmente más claros que los que le muestra .?
- Así es -dijo.
- Y si se lo llevaran de allí a la fuerza--dije-, obligándole a recorrer la áspera y escarpada subida, y no le dejaran antes de haberle arrastrado hasta la luz del sol, ¿no crees que sufriría y llevaría a mal el ser arrastrado, y que, una vez llegado a la luz, tendría los ojos tan llenos de ella que no sería capaz de ver ni una sola de las cosas a las que ahora llamamos verdaderas?
- No, no sería capaz -dijo-, al menos por el momento.
- Necesitaría acostumbrarse, creo yo, para poder llegar a ver las cosas de arriba. Lo que vería más fácilmente serían, ante todo, las sombras; luego, las imágenes de hombres y de otros objetos reflejados en las aguas, y más tarde, los objetos mismos. Y después de esto le sería más fácil el contemplar de noche las cosas del cielo y el cielo mismo, fijando su vista en la luz de las estrellas y la luna, que el ver de día el sol y lo que le es propio.
- ¿Cómo no?
- Y por último, creo yo, sería el sol, pero no sus imágenes reflejadas en las aguas ni en otro lugar ajeno a él, sino el propio sol en su propio dominio y tal cual es en sí mismo, lo que. él estaría en condiciones de mirar y contemplar.
- Necesariamente -dijo.
- Y después de esto, colegiría ya con respecto al sol que es él quien produce las estaciones y los años y gobierna todo lo de la región visible, y que es, en cierto modo, el autor de todas aquellas cosas que ellos veían.
- Es evidente -dijo- que después de aquello vendría a pensar en eso otro.
- ¿Y qué? Cuando se acordara de su anterior habitación y de la ciencia de allí y de sus antiguos compañeros de cárcel, ¿no crees que se consideraría feliz por haber cambiado y que les compadecería a ellos?
- Efectivamente.
- Y si hubiese habido entre ellos algunos honores o alabanzas o recompensas que concedieran los unos a aquellos otros que, por discernir con mayor penetración las sombras que pasaban y acordarse mejor de cuáles de entre ellas eran las que solían pasar delante o detrás o junto con otras, fuesen más capaces que nadie de profetizar, basados en ello, lo que iba a suceder, ¿crees que sentiría aquél nostalgia de estas cosas o que envidiaría a quienes gozaran de honores y poderes entre aquellos, o bien que le ocurriría lo de Homero, es decir, que preferiría decididamente "trabajar la tierra al servicio de otro hombre sin patrimonio" o sufrir cualquier otro destino antes que vivir en aquel mundo de lo opinable?
- Eso es lo que creo yo -dijo -: que preferiría cualquier otro destino antes que aquella vida.
- Ahora fíjate en esto -dije-: si, vuelto el tal allá abajo, ocupase de nuevo el mismo asiento, ¿no crees que se le llenarían los ojos de tinieblas, como a quien deja súbitamente la luz del sol?
- Ciertamente -dijo.
- Y si tuviese que competir de nuevo con los que habían permanecido constantemente encadenados, opinando acerca de las sombras aquellas que, por no habérsele asentado todavía los ojos, ve con dificultad -y no sería muy corto el tiempo que necesitara para acostumbrarse-, ¿no daría que reír y no se diría de él que, por haber subido arriba, ha vuelto con los ojos estropeados, y que no vale la pena ni aun de intentar una semejante ascensión? ¿Y no matarían; si encontraban manera de echarle mano y matarle, a quien intentara desatarles y hacerles subir?.
- Claro que sí -dijo.
III. -Pues bien -dije-, esta imagen hay que aplicarla toda ella, ¡oh amigo Glaucón!, a lo que se ha dicho antes; hay que comparar la región revelada por medio de la vista con la vivienda-prisión, y la luz del fuego que hay en ella, con el poder del. sol. En cuanto a la subida al mundo de arriba y a la contemplación de las cosas de éste, si las comparas con la ascensión del alma hasta la. región inteligible no errarás con respecto a mi vislumbre, que es lo que tú deseas conocer, y que sólo la divinidad sabe si por acaso está en lo cierto. En fin, he aquí lo que a mí me parece: en el mundo inteligible lo último que se percibe, y con trabajo, es la idea del bien, pero, una vez percibida, hay que colegir que ella es la causa de todo lo recto y lo bello que hay en todas las cosas; que, mientras en el mundo visible ha engendrado la luz y al soberano de ésta, en el inteligible es ella la soberana y productora de verdad y conocimiento, y que tiene por fuerza que verla quien quiera proceder sabiamente en su vida privada o pública.
- También yo estoy de acuerdo -dijo-, en el grado en que puedo estarlo.
Según la versión de la República de J.M. Pabón y M. Fernández Galiano, Instituto de Estudios Políticos, Madrid, 1981 (3ª edición)
1.- ¿Es necesario el Estado? (1.3 Necesidad y origen del Estado. P. 206,207)
2.- ¿Puede pensarse la política con absoluta independencia de la ética tal y como proponía Maquiavelo? (2.2 El nacimiento de la ciencia política moderna. P. 212)
3.- ¿Cómo explica Marx la sociedad? (2.5 El análisis marxista. P 215)
4.- Reflexiona sobre las ventajas e inconvenientes que tenía la democracia ateniense y el papel que desempeñaban los sofistas.(2.1 El origen de la democracia. P. 211)
5. ¿Qué intenta prevenir Platón con el Estado Ideal que propone en la República? (3.1 El Estado ideal según Platón. P. 217)
6.- ¿Se deben incumplir las leyes cuando éstas se consideran ilegítimas? (1.5 Legitimidad del Estado. P.210)
7.- ¿Cómo se podría conseguir la paz perpetua a la que aspiraba Kant? (3.4 Kant y la paz perpetua. P.219)
8.- Compara los tres modelos de Estado que proponen Hobbes, Locke y Rousseau (P. 207)
1.- ¿Qué es la ética? (P. 182, 183, 184)
2.- ¿Por qué la libertad es una condición necesaria para que pueda haber ética? (1.1 Carácter y conciencia moral. P. 182, 183)
3.- ¿Por qué el ámbito de las normas morales es el deber ser y no el ser? (1.2 Las normas morales. P. 183)
4.- Reflexiona sobre la relación entre moralidad y legalidad. (1.2 Las normas morales. P. 183)
5.- ¿Cuál es la función de la conciencia moral en la ética? (1.1 Carácter y conciencia moral. P. 182, 183)
6.- En plena persecución judía en la época de los campos de concentración nazi, un judío se esconde en tú casa. Unos nazis llaman a la puerta y preguntan si en tu casa hay algún judío. Reflexiona sobre este dilema ateniéndote a las dos máximas kantianas. (Dentro del 2.3; la ética del deber. P. 190)
7.- ¿Qué es la felicidad para Aristóteles? (Dentro de "En busca de la felicidad", la felicidad es prudencia. P. 188)
8.- Comenta las siguiente frases del filósofo estoico Epicteto (Dentro de "En busca de la felicidad", la felicidad es aceptación. P. 189):
“No son las cosas las que atormentan a los hombres, sino la opinión que se tiene de ellas.”
“No pretendas que los sucesos sucedan como quieres, sino quiere los sucesos como suceden y vivirás sereno”
9.- ¿Existen valores objetivos? (Dentro de 1.3 Los valores morales. P. 184)
10.- ¿Qué quiere decir Sócrates con que nadie hace el mal a sabiendas? (Dentro de 2.1 El origen occidental de la ética, "el intelectualismo socrático". P. 187)
La conciencia moral es el foro interno en el que cada ser humano juzga sus acciones y normas.
Es una capacidad exclusivamente humana que nos hace capaces de distinguir entre lo correcto y lo incorrecto, lo bueno y lo malo, etc. Nos permite saber íntimamente, si actuamos bien o no, produciendo sentimientos de satisfacción o remordimientos y es la que nos hace sentirnos responsables de las consecuencias de nuestras acciones.
La conciencia moral es, por tanto, la capacidad humana de juzgar sobre la bondad o la maldad, la capacidad de realizar juicios morales o la de comprender la obligación incondicional que impone el deber. Se suele llamar conciencia antecedente a la que precede a la realización del acto, o a la decisión de actuar o no actuar, y que se percibe como una sugerencia de la razón a hacer el bien, y conciencia consecuente, a la que es posterior a la acción, decisión u omisión, y que consiste en una reflexión o juicio de la razón sobre lo hecho, decidido u omitido. No es sino la misma conciencia humana, en cuanto se refiere, no al conocimiento de «objetos», sino al conocimiento de la moralidad de los «actos».
Desde un punto de vista evolutivo puede entenderse la conciencia moral como una voz estratégica que nos aconseja cómo alcanzar nuestros intereses de forma prudente, sin enfadar al grupo que puede castigarnos. Para alcanzar sus objetivos, el ser humano tiene que calcular hasta dónde puede llegar sin perder su reputación y sus bienes.
Pero la conciencia moral tiene también un componente de obligación interna, que no procede de la presión del grupo. La persona no solo tiene obligaciones con su colectividad, sino también consigo mismo. Este sentido de la auto-obligación exige cumplir las normas siempre que el sujeto las valore como justas desde su propia razón. El deber moral no consiste solo en cumplir obligaciones
con los demás, sino en primer lugar en cumplirlas consigo mismo, y en saberse obligado a cumplirlas con los demás desde esa auto-obligación. Existe un mundo moral específico que ordena incondicionadamente asumir reglas cuando se consideran justas y rechazarlas cuando se consideran injustas, sean o no las del grupo. Esa capacidad humana es la que lleva el nombre de “libertad moral”. El motivo para cumplir las leyes de la libertad es el respeto por la dignidad de seres que son en sí valiosos por ser libres. La libertad permite superar los impulsos naturales cuando está en juego lo en sí valioso, lo que tiene dignidad.
En los siguientes enlaces encontraréis ejercicios de lógica resueltos. Las reglas que se utilizan las llaman de la siguiente manera (lo pongo para que entendáis los pasos, no lo tenéis que aprender):
IC - Introducción del conjuntor - RI˄
EC - Eliminación del conjuntor - RE˄
ID - Introducción del disyuntor - RI˅
ED - Eliminación del disyuntor - RE˅
IN - Introducción del negador - RI┐
II - Introducción de la implicación - RI →
EI - Eliminación de la implicación - RE →
SIL DISY - Silogismo disyuntivo - RIA